Queridos amigos, las peores pesadillas que cualquier ser humano (varón) pueda imaginar vienen a mi mente cuando escucho "fecundación bucal", y es que, no me queda otra que pensar en el uso de profilácticos para todas, ahora sí, todas las "introducciones" posibles.
Pero no, no se trata de semejante aberración, si no más bien de un mecanismo que han desarrollado ciertos peces cíclidos naturales de los lagos africanos para asegurarse de la supervivencia de su especie.
En concreto, el pez en cuestión engaña a la hembra haciéndola pensar que se le han escapado huevos de la boca, donde los guarda celosamente, simulando la forma de los huevos en su zona anal y aprobechando que la hembra se acerca para reintroducirlos en su boca, el macho expulsa rápidamente su semen atinando como si de un urinario de discoteca a las 6 de la mañana se tratara (o tratase).
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