martes, 6 de octubre de 2009

La soledad

Espero que os guste mi definición de soledad, que aunque no es muy poética es mi forma de verla.
Gracias Maytechu por inspirarme, espero que te sirva.

La soledad se contagia pero no se comparte.
La soledad es el silencio.
La soledad es no tener que ir a ningún entierro.
La soledad te compra ropa de invierno pero pasas frío.
La soledad es no necesitar teléfono.
La soledad es cuando pierdes las llaves y tienes que llamar al cerrajero.
La soledad es hablar y que no responda nadie.
La soledad es escribir y que no lea nadie.
La soledad es tener todo donde lo dejaste.
La soledad es cuando las lágrimas se deslizan por tus propios hombros.
La soledad se levanta contigo gracias al despertador.
La soledad te acompaña en el metro con la mirada.
La soledad escucha contigo los conciertos en estéreo con los auriculares.
La soledad te aconseja coger un paragüas por si llueve, pero te mojas.
La soledad es ser sordo, mudo, ciego, no sentir el tacto, no poder oler las flores, no tener a quien amar.

domingo, 27 de septiembre de 2009

El mundo a mis pies

Tengo un ejército de caballitos de mar, puedo domar a las sardinas para que cocinen por mí, tengo una pista de hielo en el salón y una estación de esquí en el patio. En la piscina del ático los pingüinos me sirven la bebida, la lluvia cae cuando hace calor y hace calor cuando está nevando. No necesito dormir y siempre estoy activo. Los delfines bailan claqué para entretenerme y en la televisión siempre se habla de mí. Todo el mundo me conoce y me respeta, me admira y me adora, me lo dan todo, me lo facilitan todo. Puedo convencer al mundo para que se pare, deje de girar y gire en el otro sentido para ir atrás en el tiempo. Los árboles comparten sus sueños conmigo, me cuentan historias de sus ancestros y los pájaros me cantan por las mañanas lindas melodías. El teletransporte es una cuestión de desear el lugar al que quieres ir con fuerza, bien puede ser la habitación de al lado o el cuerpo celeste más inhóspito y alejado, donde por supuesto puedo pasar unos días contemplando las estrellas que nunca nadie ha visto antes. Puedo volar o saltar mucho más alto que los canguros. Puedo cambiar con la mente la materia que compone las paredes y convertirlas en chocolate blanco, sólo con pensarlo hago que la mesa se convierta en cedro, la piedra en lava y el agua en oro líquido.

Pero sólo hay una cosa que me haría volver a ver la vida a través de una nube de algodón de azúcar.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Del mar y de la noche.

Hoy ya han pasado muchos días, algo sí salió el Sol y poco bajó la marea.

No me escondo de las sombras ni perduro entre los brillos. Navego por las ondas y con ellas me sosiego, me mecen los vaivenes de un camino sin arcenes, de montañas diminutas o de grandes badenes.

Silencioso como la muerte o tan vivo como el trueno, desespero incontinente de la carne, de la tierra, de la vida que no tengo. Flotando no respiro y hundido no me encuentro, agonizo urticante de la cura, del deseo, del horizonte que no veo.

En paz saluda el día sin memoria y sin reproches, se calientan con violencia y con desidia llega la noche. Esta mañana es muy temprano y esta noche es muy oscura.



Aprovecho para aconsejaros un libro de Hernán Casciari, un escritor como la copa de un pino que os hará vibrar con sus relatos y en concreto con su nueva novela "El pibe que arruinaba las fotos". Su blog y el libro

martes, 1 de septiembre de 2009

"Hoy" Por Very Valentinno

Pues precisamente hoy he recibido este pequeño relato que responde casi completamente a como me siento y que amablemente me ha permitido publicar el Sr. Very Valentinno, espero que lo disfrutéis.

Y hoy por fin me doy cuenta, lo que de verdad por ti yo siento. Que son flaquezas del alma y síntomas de agotamiento, lo que en mi ha derivado, causa del desentendimiento. Que por amor hay perdón eterno, tal vez no sea este el momento. Que quizá algún día entienda, que abusar es sinónimo de querer, que jugar lo es de amar, usurpar de arrodillarse y besar lo es de mentir. Que ahora no concibo tu actitud, pero íntimamente recuerdo, aquella cálida luz, que abrió hacia mi tu sentimiento. Prefiero que pase el tiempo y los dos nos olvidemos, que si somos el uno del otro, de verdad nada temo; ya volveremos a encontrarnos y sin haberlo deseado, entre los dos nacerá de nuevo, aquel equilibrio perfecto. Pero para, para ya, por favor, y corta el paso del sufrimiento, que aunque entiendo tu intención, no alcanzo a asimilar esto, pues tal frustración siento, que hoy no me encuentro el talento, que pueda arreglar lo nuestro.

Very Valentinno

viernes, 31 de julio de 2009

Cuestiones sobre el amor

Las relaciones de pareja siempre nos han resultado un misterio a resolver. Conocer todos sus secretos, desde los más insignificantes hasta los que derivan en que dos personas se atraigan y sin embargo, poco entendemos muchas veces y por mucha experiencia que vayamos obteniendo. Cada situación es distinta y poco podemos saber de lo que pasará en el futuro.
Acerca de esto se podría hablar de miles de cosas, todos hemos tenido charlas con los amigos y pocas son las conclusiones certeras que obtenemos. Hoy aquí, entre las dos y las tres de la mañana, me gustaría acercarme a esta pregunta ¿qué te gusta de mí? Quién no se ha sentido alguna vez bajo el peso de esta pregunta y cuántas veces no se ha comentado lo difícil que puede ser responderla. No quiero hacer diferencia de sexos pero empecemos por el caso en el que la chica pregunta al chico.

Me gustan tus ojos, tu mirada, tu piel, tus labios, tu cuerpo, tu sonrisa, tu pelo, tus manos, tu forma de andar, de vestir... Y si nos quedamos ahí, no nos faltaría razón, pero la chica en cuestión reiteraría no se sabe si confundida o intrigada, tal vez ambas cosas, tal vez enfada, o con la esperanza de obtener una respuesta ideal o utópica. De modo que reitera la pregunta, sí, ¿pero que te gusta de MÍ? Como si todas esas cosas no fueran parte de ella. El chico queriendo salir de semejante encrucijada y con la pista de que la respuesta debe ser algo profundo y romántico responde ilusionado: me gusta tu humor, la manera en que me haces sentir cuando estoy contigo, porque me siento ilusionado por la vida, siento que encajo y que no hay otro lugar mejor donde pudiera estar que a tu lado, me gusta ser parte de ti y que tú seas parte de mí, en definitiva, me gusta tu forma de ser. Y si bien es algo que siente y que le sale de lo más profundo de su alma, ella le responde: eso lo sé, pero de MÍ qué es lo que te gusta. Y ahí ya estamos perdidos. Nada la satisface, cualquier cosa que digas no alcanzará ni de lejos sus espectativas. Los chicos tenemos una perspectiva muy diferente y es muy complejo llegar a la conclusión de lo que realmente quiere oir. No es que nos tengamos que inventar nada, lo que nos gusta de ella y a la vez, lo que ella quisiera escuchar, es lo mismo, pero no lo sabemos ver y el precio a pagar puede ser alto. No existe manera alguna de dar una receta para aprender a responder esta pregunta. Algunos se salen por la tangente y son graciosos, otros se vuelven gallegos y consiguen responder con la misma pregunta, pero siempre nos llevará a una situación indeseable. Lo único que podemos hacer es responder con sinceridad y desde lo más hondo, cada chica es un mundo y será imposible acertar, pero si lo haces con el corazón en la mano y te quedas a gusto contigo mismo, nada puede ir mal.

En el caso contrario me imagino la conversación.
Chico: ¿Qué te gusta de mí?
Chica: ¡Ay! Ya estás ñoño otra vez...
Pero en el fondo nos gusta oir lo mismo que a vosotras, ¿o qué os pensábais?

Yo por mi parte, nunca hago esa pregunta y si tengo que responderla, no me quiero repetir.

miércoles, 15 de julio de 2009

la golondrina

Una noche más, entre las dos y las tres, mi mente se evade y vuela cual golondrina en la mañana, atravesando mundos de fantasía e ilusión, revoloteando entre los muros que la protegen y la dan cobijo. A veces me pregunto cómo se siente ese pequeño ser alado, esbelto y diestro en el arte del sustento ingrávido, capaz de esquivar y maniobrar a gran celeridad sin apenas inmutarse. Planeando, girando, frenando en seco en el nido bajo una cornisa, diminuto y casi indistinguible del resto. La golondrina se escapa de las manos del cazador porque es pequeña y ágil surcando los cielos, dando envidia a las nubes, amenazando con no volver a pisar tierra firme. La golondrina es poderosa desde las alturas, pero débil y torpe en la superficie, fácil de atrapar, da pasos muy cortos incapaz de coger velocidad suficiente para desplegar semejantes alas, desmesuradamente grandes para el pequeño cuerpo de huesos huecos y músculos de filamentos finos de fibra. Una pequeña cabeza con un pico proporcionado le da un toque de distinción y belleza, despierta en el observador la sensación de estar viendo una máquina perfectamente aerodinámica adaptada a través de miles de generaciones para la supervivencia. Pero si algo distingue a la golondrina del resto, es su cántico matinal, es el sonido del pueblo donde crecieron nuestros padres, donde viven nuestros abuelos, es mágico, envolvente, y sobretodo, embriagador.

Yo tuve una golondrina. La encontré sin buscarla, me aceptó sin palabras y la adopté celosamente. Me sorprendió verla caminando a mi lado, sin cantar ni volar, ni siquiera intentarlo. Nunca sabré hasta qué punto hirieron a mi golondrina, tampoco me interesé en preguntárselo demasiado. Tal vez fue su mirada, sus andares, su pico de loro con lengua de serpiente, me hipnotizó por completo sin darme cuenta, quizá las ganas de verla volar me hacían no querer despegarme de ella. Tal vez las ganas de oírla cantar me hacían desear que fuera una golondrina totalmente feliz. La acogí en mi regazo y le di todo lo que pensé que necesitaba. Pronto los mimos dieron sus frutos y la pequeña criatura voladora empezó a piar tan alegre que se me inundó el corazón de dicha bombeando litros de sangre caliente que no hacían más que despertar todas las partes de mi cuerpo creando una sensación de bienestar adictiva que nunca antes había experimentado. Incluso de vez en cuando aleteaba a pocos centímetros del suelo. Yo le tenía un nido cómodo, caliente y placentero, y ella, mi golondrina, no podía ser más feliz, no se alejaba mucho de mí y siempre cantaba y aleteaba fortaleciendo sus alas a la vez que su felicidad. Poco a poco fue haciendo vuelos más altos y largos y cuánto más lejanos eran más deseaba volver a volar. Una cierta pesadumbre se apoderaba de los cánticos eventualmente, aunque pronto volvía a su melodía habitual. Sin embargo, los vuelos cada vez eran más frecuentes y las melodías más oscuras. Las nubes reclamaban su presencia en los cielos y la bandada su aportación a la orquesta matinal. Aún tengo su nido preparado para cuando vuelva, caliente y confortable, pero si no le gusta, cuando vuelva podemos hacer uno nuevo, entre los dos, para que pueda ser feliz tanto en el nido como en los cielos y allá donde quiera ir.

martes, 30 de junio de 2009

Tic Tac

Tic. Un día se vino el mundo abajo, ese día, en 24 horas se apagó la luz, se oscureció la vida y enmudecieron los cielos. Tac. En una hora se murió el sueño, esa hora, en 60 minutos se rompió la ilusión, se oscureció el alma y enmudecieron los besos. Tic. En un minuto se forjó el dolor, ese minuto, en 60 segundos se destrozó el corazón, se oscureció el deseo y enmudeció el amor. Tac. En un segundo, tan sólo en un segundo, se paró todo, el día, el sueño y el corazón, se perdió la vida, el alma y el deseo, y se oscureció el cielo, los besos y el amor. Tac. En un siglo, tal vez una década, o quién sabe si un mes, empiece el tiempo a deslizarse de nuevo, creando el día, el sueño y un nuevo corazón. Descubriendo de nuevo la vida, el alma y el deseo. Coloreando el cielo, los besos y el amor. Tic.

jueves, 25 de junio de 2009

el hipno-sapo mágico


Estas preguntas siempre me traen de cabeza, a dónde vamos, de dónde venimos, cuál es el significado de la luz ámbar de los semáforos... ¿Porqué estamos aquí?
Verás, te voy a contar porqué estoy yo aquí... Resulta que un día soñé con una rana de colores, no era una rana cualquiera, tenía los ojos del hipno-sapo y berrugas en forma de lacasitos, ¡con el anagrama y todo! Pues nada, en el sueño, la rana cruzaba una carretera y un Ferrari a toda velocidad la aplastaba esparciendo sus tripas, que eran de regaliz y otros ungüentos mágicos, en la luna del vehículo. Conduciendo iba un gay super femenino que soñaba con ser mujer y al darse cuenta del estropicio, intentó limpiarlo con la mano y al ver que el regaliz era comestible dijo: "Una rana mágica, a lo mejor si la hubiera besado habría hecho mis sueños realidad!" Lo siguiente que sale en mi sueño es el gay convertido en la mujer más hermosa del universo. Cuando me desperté me di cuenta de que tenía que buscar a la mujer de mis sueños.

El clima del desamor

Y aún aquí en silencio se levantan los mares por el aire y los vientos azotan sin descanso y sin reparo los cimientos, la lluvia se dispersa y erosiona las paredes del infinito quebrantando lo vivido. Es la hostilidad del desamor, la climatología del llanto, las tormentas del olvido que rasgan, arrancan, desgarran y corrompen los recuerdos, desmembrando las emociones, enterrando sentimientos y acorralando ilusiones. Desde aquí no se distingue, el fondo de un abismo del ojo del huracán, la cresta de una ola del ojo de un volcán; tanto es así que no se atisba la orilla de la playa ni el remanso de lengua de lava, como tampoco donde empieza el sueño y la pesadilla acaba.

miércoles, 24 de junio de 2009

Buenas noches pequeña.

Esta noche apagaré la luz para que las polillas no me recuerden a ti, tendré cuidado de no buscarte en el Messenger y no soñaré con lejanos paraisos que nunca llegarán a hacerse realidad. Apagaré la luz para que la oscuridad me duerma profundamente, no dejaré ni un solo resquicio de luz entrar por mi ventana para que nada interrumpa mis sueños, probaré a soñar si puedo, lo intentaré, y si no lo consigo tal vez mañana lo haga. Espero despertar si puedo, lo intentaré, y si lo consigo tal vez no me acuerde mucho de ti. Bajadas las persianas no puedo ver esa estrella que me guiaba apagarse, pero se apaga, ya no hay estrellas en mi firmamento, sólo puedo ya imaginar cómo se desvanece tras mis lágrimas que me engañan con miles de destellos a su alrededor. ¡Qué ironía! Tal vez sea cierto que otras estrellas la rodean. Lamento mucho estar triste, el holocausto sólo es el principio, eso lo sé bien. Pero aquí estoy, había esperado tanto, tanto a que esa estrella apareciera... Pretendía apropiarme de ella, ¡iluso de mí! No pude más que acariciarla en la superficie.