viernes, 30 de mayo de 2008

Y no respiro

Hay momentos en que miro sin mirar,
escucho sin oir,
hablo sin decir;
momentos ausente
y presente tras de ti,
me obnubilas,
me recorres,
me transpiras,
ya no se ni donde estoy.
Me evado por si te busco
y no empiezo a buscar
cuando te encuentro.
Estás en mi,
estás ahi,
aqui, alli;
no puedo describir
mi obsesión por ti.
Fascinación,
adulación,
admiración.
Y es que pienso
y no respiro,
si te siento lejos y suspiro
por si vienes pronto,
cerca, y me desvivo
si te miro,
y no te alcanzo
con el filo
de mi mente
que esta en vilo
si no cruzan mi destino
y tu camino.

domingo, 18 de mayo de 2008

Lágrimas de felicidad (Capítulo 8)

La vida pasa muy lentamente, todos los días lo mismo, la visita del doctor por la mañana, la enfermera con la medicación, el celador para los excrementos... Nada nuevo, durante meses y meses. Quizás años, ya no me paro a pensar cuánto tiempo ha pasado. Los médicos no dejan de recordarme la de cosas que puedo seguir haciendo, el psicólogo es el más hipócrita de todos. Me quiere hacer ver lo reconfortante que puede llegar a ser mi vida si me lo planteo, si me lo propongo, si decido que quiero vivir la vida que me ha tocado vivir, sin hacerme más preguntas, sin cuestionarme la vida, sin cuestionarme la muerte., solo dejando que el tiempo coloque las cosas allí donde caben.Pero a mí no me entra en la cabeza. Es fácil decirlo cuando tienes dos piernas en perfectas condiciones y dos brazos, y sientes a tu mujer cuando te acaricia o te besa, o simplemente, cuando tienes a alguien que te quiere incondicionalmente y te apoya día tras día sin pedir nada a cambio, porque, tampoco se lo puedes dar...

martes, 13 de mayo de 2008

Lágrimas de felicidad (Capítulo 7)

Una vieja amiga del trabajo vino ayer a verme, me intentó animar con chismorreos de la empresa, que si juanito se ha liado con menganita, que si a pepe le descubrieron con un porro en la oficina... No se da cuenta de que esa vida ya no me interesa. Me preguntó que si podía tocarme, que si sentía algo, al decirla que no, ella insistió y aún así me tocó, me acarició todo el cuerpo, incluidas mis partes más íntimas. En verdad, ¡cuánto habría dado por sentir algo en ese momento! Pero no hizo mas que sumirme en un profundo pesar, un profundo abismo que no hacía más que empezar a engullirme. A penas me daba cuenta de lo que me había pasado, no podía imaginarme el alcance de mi situación, y hasta ese momento incluso pensaba que podría seguir manteniendo relaciones sexuales, porque nunca pensé que la excitación estuviera tan necesitada de los impulsos nerviosos que manda el cerebro a todas las partes del cuerpo.

lunes, 12 de mayo de 2008

Lágrimas de felicidad (Capítulo 6)

Las visitas a penas se suceden cuando has llevado una vida de individualismo, egoismo y egocentrismo. ¡ay! ¿De qué me valen ahora tantos billetes? Profesionalmente he crecido tanto que ya no me quedan amigos, mis padres están a punto de morir y ya no pueden venir aquí solos. La última vez que vino mi madre lo único que pudo hacer es llorar y llorar, lamentándose de lo desgraciadita que era por tener un hijo lisiado al final de su vida, que no podía creer lo triste y aterrador que se había vuelto su camino al más allá. Porque también ella piensa solo en sí misma, es lo peor que le ha podido pasar, tiene un hijo inválido para toda su vida y ella no va a poder ayudarle en nada. Quizá piense que va a ir al infierno por eso, o quizá piense que ha fallado en la educación que le ha dado ha su hijo porque si no le hubiera fallado no le habría pasado esto. ¡Qué equivocada está, madre! Solo yo tengo la culpa de lo que me ha pasado, y solo yo tengo la culpa de quedarme solo en estos momentos tan duros de mi existencia.

viernes, 9 de mayo de 2008

Lágrimas de felicidad (Capítulo 5)

En estos establecimientos nunca hacen nada para que la estancia sea más llevadera. Te traen tus medicinas; si puedes comer, la comida, y te ayudan a hacer tus necesidades fisiológicas, pero no pintan las paredes con alegres decoraciones, ni ponen cuadros de paisajes espectaculares, la televisión se aguanta un rato pero es mejor no encenderla porque sólo te enseña la cantidad de destrucción, muerte y desolación que hay en el mundo, lo cual no ayuda mucho. El suelo es frío y triste, distante, la cama a penas se soporta sobre él, chirría con cualquier movimiento y parece que nunca vas a volver a pisarlo del mismo modo.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Lágrimas de felicidad (Capítulo 4)

La cama de al lado está perfectamente hecha, a veces ocupada y otras no, pero siempre como testigo de que algún día la mía también será ocupada por otro paciente, otro recluso.
No siento los dedos de los pies y creo que he perdido la sensibilidad en la piel, a duras penas consigo mover los dedos de las manos para escribir a los medicos o para entretenerme. Por suerte, los puedo usar para comunicarme, porque hasta no hace mucho, lo único que podía comunicar era sí o no, con un leve y voluntario movimiento de mis párpados.

martes, 6 de mayo de 2008

Lágrimas de felicidad (Capítulo 3)

Cuando me incorporo a duras penas y gracias al viejo mecanismo de la cama tampoco me llevo ninguna sorpresa agradable, los utensilios médicos son de lo mas tétrico, un monitor mide cómo de vivo estoy, ¡como si quisiera saberlo! un palo de escoba metálico sujeta una bolsa con lo que parece ser el úncio alimento que me suministran y de lo que no me puedo separar si en algun mommento se me ocurriera que me puedo mover para ir a algún sitio, atado a un cable que me cercena una arteria como si fuera una prolongación de la misma.