martes, 6 de mayo de 2008

Lágrimas de felicidad (Capítulo 3)

Cuando me incorporo a duras penas y gracias al viejo mecanismo de la cama tampoco me llevo ninguna sorpresa agradable, los utensilios médicos son de lo mas tétrico, un monitor mide cómo de vivo estoy, ¡como si quisiera saberlo! un palo de escoba metálico sujeta una bolsa con lo que parece ser el úncio alimento que me suministran y de lo que no me puedo separar si en algun mommento se me ocurriera que me puedo mover para ir a algún sitio, atado a un cable que me cercena una arteria como si fuera una prolongación de la misma.

No hay comentarios: