domingo, 27 de septiembre de 2009

El mundo a mis pies

Tengo un ejército de caballitos de mar, puedo domar a las sardinas para que cocinen por mí, tengo una pista de hielo en el salón y una estación de esquí en el patio. En la piscina del ático los pingüinos me sirven la bebida, la lluvia cae cuando hace calor y hace calor cuando está nevando. No necesito dormir y siempre estoy activo. Los delfines bailan claqué para entretenerme y en la televisión siempre se habla de mí. Todo el mundo me conoce y me respeta, me admira y me adora, me lo dan todo, me lo facilitan todo. Puedo convencer al mundo para que se pare, deje de girar y gire en el otro sentido para ir atrás en el tiempo. Los árboles comparten sus sueños conmigo, me cuentan historias de sus ancestros y los pájaros me cantan por las mañanas lindas melodías. El teletransporte es una cuestión de desear el lugar al que quieres ir con fuerza, bien puede ser la habitación de al lado o el cuerpo celeste más inhóspito y alejado, donde por supuesto puedo pasar unos días contemplando las estrellas que nunca nadie ha visto antes. Puedo volar o saltar mucho más alto que los canguros. Puedo cambiar con la mente la materia que compone las paredes y convertirlas en chocolate blanco, sólo con pensarlo hago que la mesa se convierta en cedro, la piedra en lava y el agua en oro líquido.

Pero sólo hay una cosa que me haría volver a ver la vida a través de una nube de algodón de azúcar.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Del mar y de la noche.

Hoy ya han pasado muchos días, algo sí salió el Sol y poco bajó la marea.

No me escondo de las sombras ni perduro entre los brillos. Navego por las ondas y con ellas me sosiego, me mecen los vaivenes de un camino sin arcenes, de montañas diminutas o de grandes badenes.

Silencioso como la muerte o tan vivo como el trueno, desespero incontinente de la carne, de la tierra, de la vida que no tengo. Flotando no respiro y hundido no me encuentro, agonizo urticante de la cura, del deseo, del horizonte que no veo.

En paz saluda el día sin memoria y sin reproches, se calientan con violencia y con desidia llega la noche. Esta mañana es muy temprano y esta noche es muy oscura.



Aprovecho para aconsejaros un libro de Hernán Casciari, un escritor como la copa de un pino que os hará vibrar con sus relatos y en concreto con su nueva novela "El pibe que arruinaba las fotos". Su blog y el libro

martes, 1 de septiembre de 2009

"Hoy" Por Very Valentinno

Pues precisamente hoy he recibido este pequeño relato que responde casi completamente a como me siento y que amablemente me ha permitido publicar el Sr. Very Valentinno, espero que lo disfrutéis.

Y hoy por fin me doy cuenta, lo que de verdad por ti yo siento. Que son flaquezas del alma y síntomas de agotamiento, lo que en mi ha derivado, causa del desentendimiento. Que por amor hay perdón eterno, tal vez no sea este el momento. Que quizá algún día entienda, que abusar es sinónimo de querer, que jugar lo es de amar, usurpar de arrodillarse y besar lo es de mentir. Que ahora no concibo tu actitud, pero íntimamente recuerdo, aquella cálida luz, que abrió hacia mi tu sentimiento. Prefiero que pase el tiempo y los dos nos olvidemos, que si somos el uno del otro, de verdad nada temo; ya volveremos a encontrarnos y sin haberlo deseado, entre los dos nacerá de nuevo, aquel equilibrio perfecto. Pero para, para ya, por favor, y corta el paso del sufrimiento, que aunque entiendo tu intención, no alcanzo a asimilar esto, pues tal frustración siento, que hoy no me encuentro el talento, que pueda arreglar lo nuestro.

Very Valentinno