Acerca de esto se podría hablar de miles de cosas, todos hemos tenido charlas con los amigos y pocas son las conclusiones certeras que obtenemos. Hoy aquí, entre las dos y las tres de la mañana, me gustaría acercarme a esta pregunta ¿qué te gusta de mí? Quién no se ha sentido alguna vez bajo el peso de esta pregunta y cuántas veces no se ha comentado lo difícil que puede ser responderla. No quiero hacer diferencia de sexos pero empecemos por el caso en el que la chica pregunta al chico.
Me gustan tus ojos, tu mirada, tu piel, tus labios, tu cuerpo, tu sonrisa, tu pelo, tus manos, tu forma de andar, de vestir... Y si nos quedamos ahí, no nos faltaría razón, pero la chica en cuestión reiteraría no se sabe si confundida o intrigada, tal vez ambas cosas, tal vez enfada, o con la esperanza de obtener una respuesta ideal o utópica. De modo que reitera la pregunta, sí, ¿pero que te gusta de MÍ? Como si todas esas cosas no fueran parte de ella. El chico queriendo salir de semejante encrucijada y con la pista de que la respuesta debe ser algo profundo y romántico responde ilusionado: me gusta tu humor, la manera en que me haces sentir cuando estoy contigo, porque me siento ilusionado por la vida, siento que encajo y que no hay otro lugar mejor donde pudiera estar que a tu lado, me gusta ser parte de ti y que tú seas parte de mí, en definitiva, me gusta tu forma de ser. Y si bien es algo que siente y que le sale de lo más profundo de su alma, ella le responde: eso lo sé, pero de MÍ qué es lo que te gusta. Y ahí ya estamos perdidos. Nada la satisface, cualquier cosa que digas no alcanzará ni de lejos sus espectativas. Los chicos tenemos una perspectiva muy diferente y es muy complejo llegar a la conclusión de lo que realmente quiere oir. No es que nos tengamos que inventar nada, lo que nos gusta de ella y a la vez, lo que ella quisiera escuchar, es lo mismo, pero no lo sabemos ver y el precio a pagar puede ser alto. No existe manera alguna de dar una receta para aprender a responder esta pregunta. Algunos se salen por la tangente y son graciosos, otros se vuelven gallegos y consiguen responder con la misma pregunta, pero siempre nos llevará a una situación indeseable. Lo único que podemos hacer es responder con sinceridad y desde lo más hondo, cada chica es un mundo y será imposible acertar, pero si lo haces con el corazón en la mano y te quedas a gusto contigo mismo, nada puede ir mal.
En el caso contrario me imagino la conversación.
Chico: ¿Qué te gusta de mí?
Chica: ¡Ay! Ya estás ñoño otra vez...
Pero en el fondo nos gusta oir lo mismo que a vosotras, ¿o qué os pensábais?
Yo por mi parte, nunca hago esa pregunta y si tengo que responderla, no me quiero repetir.
1 comentario:
Ja,ja,ja,ja. Es cierto, somos así de golosas!!!!NOs encaaaantaaa que nos rueguen los oidos una y otra vez, y vamos a por el más dificil todavía.
Ehhh, pero también nos gusta rogarloss. POr lo menos hay un sector delas feminas, a la que nos encanta decir esas cosillas....
P.S. Yo es que pertenezco a las noñas, que le voy a hacer...
Publicar un comentario